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Aprehender la lejanía

Aprehender la lejanía Quisiera la mente aprehender la lejanía,  un recuerdo suyo  que se escapa al dormitar,  al llegar la noche y no ver las estrellas,  no atreverse a mirar,  ver que no ha vuelto  y no saber si regresará. Quisiera aprehender más de la vida,  no mirar tras la rendija  viendo obtener a los demás.   Y la pesadumbre crea este tormento,  y los días se suceden sin soñar,  mal duele lo que más mancilla  y no deja pernoctar en paz. Calma en una balada triste,  donde en la soledad se estremece la rebeldía,  una tumba fría que se siente  por un orden de estabilidad,  calma absoluta que impide el reposo sin poder alzar el vuelo y volver a volar. Quisiera aprehender la lejanía, quisiera aprehender el regreso  y no dejarle desaparecer más. (Relato de B.Ramirez)
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Épocas que de la tierra brotan

Épocas De la tierra brotan las épocas  que el viento arrastra  sobre las arenas del tiempo  y que nos recuerda cada vez. A veces nos encontramos  como extraños que se hablan  y a través de la mirada vislumbro  lo que hay en tí que soy yo,  y vislumbras lo que  hay en mi que eres tú,  y nos ayudamos a comprender. Y nadie sabe porqué ni cómo,  y nadie nos dirá la verdad;  nadie nos iluminará  de claridades el mañana. (Relato de B.Ramirez)

Rayo de Sol

Rayo de Sol Tengo miedo a que no me comprendan, a perder la libertad, a que me nieguen mis anhelos,  a que no me dejen viajar,  a que impidan evadirme,  a que no me dejen soñar. Tengo miedo a no pertenecerme, a que me opriman,  a que no me dejen respirar,  a que las paredes de mi cuarto  se tornen tan estrechas, que se pudran mis alas y muera mi alma  porque muere mi libertad. (Relato de B.Ramirez)

Hay en mi alma un velero

Brisa Hay en mi alma un velero,  surcando allende el océano inmenso de mi existencia. En mi pecho habita un ave  que se llama Brisa,  como mi velero,  surcando allende el cielo de mi existencia. Quienes me ven libre  me quieren prisionero,  de la amargura y lo cotidiano,  de los sueños huídos  esfumados de entre las manos. En mis sienes tengo mi velero,  y en mi corazón mi ave,  que guía mi rumbo  allende mi pensamiento. (Relato de B.Ramirez)

Padres, poema del día que nací

Padres Solo imagino tu rostro,  mirándome lleno de lágrimas,  por el dolor por lo querido, tras el accidente de nacer. Puedo sentir tu grito interno,  tu grieta tallada en tí, resquebrajarse con el tiempo,  con miedo sin pausa ni fin. Angustia de la vida ahora,  hueco terrible de destino,  palpando con mi mano,  la templada tierra al Sol. Solo imagino tus ojos,  explosionando todos los anhelos,  mirando la muerte desde la vida  durante el nacimiento de la mía. Y en el día aquel  confrontados a la nada,  en el momento justo  de nacer el creado ser. (Relato de B.Ramirez)     (Mi abuela Josefa García Belmonte)