miércoles, 24 de junio de 2026

Un individuo que conocí en la mili

 En enero de 1981 nos enviaron al cuartel que habíamos elegido.

Yo no sabía que lo darían. Nos dieron a elegir entre tres destinos.

Así que me enviaron al escuadrón de tropa.

Durante los meses que estuve allí el tiempo se hizo tan lento que llegó a hastiarme.

La mili era un lugar lleno de mamones.

Me he dado cuenta ahora 45 años después.

Anoche tuve un sueño con uno de esos individuos de los mayores mamones que conocí.

Y eso que lo vi poco. 

Pero en el escuadrón era todo humildad y hasta me dio la dirección de su casa de Chimeneas.

El mamoneo de la mili solo era una máscara de la mayoría de soldados.

Perduraba mientras hacían la mili porque aquello era como una cárcel para la libertad juvenil.

En la mili mataban las ganas de libertad para que convertir a los jóvenes en peones sociales.

Eso no quiere decir que sin la mili no los conviertan en peones sociales.

La mili ha sido sustituida por la universidad.

Se trata de anular individuos dispuestos a dar su tiempo de vida trabajando para la administración.

El mamoneo militar ha pasado a mejor vida pero no los calentones que sufren los peones 

Un día salí de Málaga en autobús para llegar a los Alpes italianos.

Mis viajes no son turísticos sino de vida.

Sin prisas por llegar a esas montañas.

Voy haciendo parciales a mi gusto para llegar al norte de Italia a lo largo de un mes.

Así que viaje en autobús a Santa Fe para llegar a Chimeneas.

El autobús de Chimeneas me dejó en una placita con un bar al lado de la carretera.

Entré en el bar con mi mochila cargando con mi enorme equipaje de invierno.

Pedí un café y le pregunté al camarero por mi amigo de la mili.

No tardó ni diez minutos en aparecer y entrar en un berrinche supremo.

Parecía que el pueblo era su casa y quería que me fuera.

Me siguió por la carretera cuando decidí irme por el lado contrario de Santa Fe hacia Las Gabias.

Me acosó de tal modo que no me dejó espacio para respirar.

El energúmeno no tenía ni coche y casi me obligó a montar en su motillo.

Yo intentaba no entrar en violencia viendo las actitudes de provocación.

Parecía que buscaba montar un pollo para meter a los civiles.

He aquí un chalado en todo su apogeo.

Me llevó a la parada del autobús de Santa Fe y me dejó allí disculpándose.

Se ve a la legua que había sufrido las cornamentas durante la mili y le habían anulado la cabeza.

El mamoneo militar que se gastaba en la mili era la máscara de la supervivencia, como casi todos.

Yo estuve casi cuatro meses pero el chimeneas seguro que se la tragó toda.

Algunos nacen para peones y se vuelven chalados de por vida en cuanto lo sacan de su pecera.

Al verme con mochila cargando un gran equipaje, seguramente pensaba que yo iba de excursión.

No sabía que yo me andaba cientos de miles de kilómetros sin ninguna prisa.

Ese día me fui al camping de Granada y me encontré lamiendo un chochito que me duró una semana.

Así que en mi viaje a los Alpes italianos aún andaba por Granada practicando sexo.

Yo acostumbraba a ir al camping motel Sierra Nevada, que ya no existe. 

Se lo ha comido la urbanización de esa zona de Granada cerca de la antigua cárcel y el estadio de los Cármenes.

Se trata de la antigua carretera de Madrid aunque el camping se llame Sierra Nevada.

Tenía piscina, bar, y una buena explanada llena de árboles y yo solía ir a ligar guiris.

En cuanto cogí el autobús en Santa Fe me fui para allá. 

Nada más llegar encontré los favores de un par de chicas campistas muy guapas.




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